Erupción inesperada en Etiopía: un volcán despierta tras 12.000 años de silencio en un evento sin precedentes para la ciencia

El volcán Hayli Gubbi ha sorprendido al mundo con una erupción colosal tras más de 12.000 años de silencio geológico.
Estalla en Etiopía un volcán dormido desde hace 12.000 años
Estalla en Etiopía un volcán dormido desde hace 12.000 años. Fotos: Afar Communication Bureau/Facebook/Christian Pérez

A lo largo de muchos siglos, el volcán Hayli Gubbi fue apenas una sombra olvidada en los mapas geológicos de Etiopía. Ubicado en una de las zonas más áridas y remotas del noreste del país, dentro de la fracturada región de Afar, este volcán de perfil bajo no había dado señales de vida en milenios. Hasta ahora.

El pasado domingo, sin previo aviso, Hayli Gubbi rompió su letargo y desató una erupción espectacular que lanzó una columna de ceniza de más de 14 kilómetros de altura. La pluma volcánica se elevó hasta donde vuelan los aviones comerciales y avanzó, arrastrada por los vientos, más de 3.500 kilómetros sobre el mar Arábigo, afectando rutas aéreas desde el Cuerno de África hasta el norte de la India.

Pero esta no fue una simple manifestación volcánica. Lo que sucedió en Hayli Gubbi ha obligado a la comunidad científica a replantear el potencial de actividad en una región que, aunque sí presenta temblores y deformaciones del terreno, se creía mayoritariamente tranquila en términos eruptivos.

Un gigante olvidado en la grieta africana

A simple vista, Hayli Gubbi no impone. Es un volcán de tipo escudo, con pendientes suaves y una silueta que se confunde fácilmente con el terreno desértico que lo rodea. Estos volcanes, famosos por su lento pero constante fluir de lava —como ocurre en Hawái—, raramente producen grandes explosiones. Por eso la enorme columna de ceniza que arrojó sorprendió tanto a geólogos como a los habitantes de la zona.

Lo más llamativo es que no existían registros históricos de erupciones anteriores. Según las bases de datos geológicas más completas, no había ocurrido una erupción documentada en al menos 12.000 años. Algunos indicios satelitales recientes habían sugerido deformaciones en la corteza y emisiones menores de gas, pero nada que anticipara un evento de esta magnitud.

Todo esto ocurre en el contexto del Gran Valle del Rift, una gigantesca fractura geológica que atraviesa el este de África y donde la corteza terrestre se está estirando a razón de medio centímetro por año. Esta tensión constante permite que el magma ascienda desde el manto terrestre hacia la superficie, alimentando una serie de volcanes activos y latentes, entre ellos Hayli Gubbi.

La Depresión de Afar, en el noreste de Etiopía, alberga tanto el volcán Hayli Gubbi como el Erta Ale, considerado el más activo del país
La Depresión de Afar, en el noreste de Etiopía, alberga tanto el volcán Hayli Gubbi como el Erta Ale, considerado el más activo del país. Foto: NASA

Aldeas cubiertas de ceniza y ganado sin pasto

La erupción ha dejado una estampa apocalíptica en los pueblos más cercanos al volcán. Las cenizas han cubierto los tejados de casas, caminos, campos y, lo más preocupante, los escasos pastos que alimentaban al ganado. En esta región, donde la ganadería de subsistencia es la base de la economía familiar, la pérdida de forraje y agua limpia representa una amenaza inmediata.

Aunque no se han reportado víctimas mortales, las autoridades han desplegado equipos médicos móviles para atender casos de afecciones respiratorias, especialmente entre niños y ancianos. El acceso es complicado: muchas de las aldeas afectadas se encuentran en zonas de difícil comunicación, y la ceniza ha bloqueado caminos no asfaltados.

Al mismo tiempo, se han puesto en marcha campañas para evaluar el impacto en el agua potable, ya que las partículas volcánicas pueden contaminar pozos y depósitos abiertos. Los pastores, desesperados, intentan mover a sus rebaños a zonas menos afectadas, pero la magnitud del fenómeno ha dejado pocas opciones.

Una imagen satelital captó la columna de ceniza del volcán Hayli Gubbi extendiéndose desde Etiopía hasta sobrevolar el mar Rojo
Una imagen satelital captó la columna de ceniza del volcán Hayli Gubbi extendiéndose desde Etiopía hasta sobrevolar el mar Rojo. Foto: NASA

Un evento con impacto internacional

Lo que comenzó como una erupción local ha tenido repercusiones globales. En la India, más de una decena de vuelos internacionales fueron cancelados o desviados debido a la presencia de ceniza en las rutas aéreas. Las autoridades de aviación civil emitieron alertas para evitar que las aeronaves crucen las zonas afectadas, dado el riesgo que las partículas volcánicas suponen para los motores.

Imágenes satelitales tomadas por misiones europeas mostraban la enorme mancha gris desplazándose como una sábana sobre el Océano Índico. Las nubes de ceniza alcanzaron altitudes de más de 45.000 pies, lo que obligó a rediseñar temporalmente los corredores aéreos hacia Oriente Medio y Asia.

Lo más intrigante es que, a pesar de lo remoto del lugar, la erupción ha servido como llamada de atención para el seguimiento geológico en el Cuerno de África. Durante años, los científicos han advertido que la región, con sus constantes movimientos tectónicos, podría estar preparándose para un futuro evento de gran escala. Y aunque Hayli Gubbi no ha provocado un desastre humanitario mayor, sí representa un recordatorio del poder que yace bajo esta tierra seca y agrietada.

Una ventana al pasado (y al futuro)

La actividad de Hayli Gubbi está ayudando a los científicos a reconstruir parte del rompecabezas geológico de Etiopía. El análisis de la ceniza arrojada por el volcán permitirá entender mejor su composición interna y la dinámica del manto terrestre bajo el Valle del Rift. Además, los movimientos de tierra previos a la erupción, detectados por satélites, indican que podría haber una conexión profunda con otros volcanes cercanos, como Erta Ale, considerado hasta ahora el más activo de la región.

En julio pasado, Erta Ale mostró signos de actividad, y ahora se sospecha que una intrusión de magma podría haber viajado bajo tierra a lo largo de casi 30 kilómetros hasta Hayli Gubbi, actuando como un disparador silencioso. Si se confirma, esta sería una de las migraciones de magma más largas documentadas en el continente africano.

Este fenómeno refuerza la idea de que el sistema volcánico del noreste etíope está interconectado, como una red subterránea que puede activarse con poco aviso. Un escenario que pone en evidencia la urgencia de estudiar mejor una de las zonas geológicamente más dinámicas del planeta, pero también una de las menos monitorizadas.

La reciente erupción también ha encendido las alarmas sobre posibles ciclos volcánicos desconocidos. El hecho de que no existieran registros previos de actividad no significa que no los haya habido. Simplemente, los eventos del pasado podrían haber ocurrido sin ser observados ni registrados, dada la escasa presencia humana en la zona. Por eso, esta erupción podría ser tan solo una entre muchas que han pasado desapercibidas a lo largo de los milenios.

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