Ni Roma ni la Revolución Industrial: el primer impacto ambiental masivo lo causaron los griegos hace más de 5.000 años

Un nuevo estudio revela que los antiguos griegos comenzaron a alterar el medio ambiente mucho antes de lo que creíamos.
Hace más de cinco mil años, las civilizaciones del Mediterráneo ya transformaban su entorno de formas que aún hoy podemos medir bajo tierra y mar
Hace más de cinco mil años, las civilizaciones del Mediterráneo ya transformaban su entorno de formas que aún hoy podemos medir bajo tierra y mar. Recreación artística. Foto: ChatGPT-4o/Christian Pérez

Durante siglos, la Antigua Grecia ha sido recordada como la cuna de la democracia, la filosofía y las artes. Sin embargo, un reciente estudio científico ha revelado un aspecto menos conocido de su legado: la contaminación ambiental. Un equipo de investigadores ha descubierto que los antiguos griegos comenzaron a dejar su huella en la naturaleza mucho antes de lo que se pensaba. A través del análisis de sedimentos en el mar Egeo y en regiones terrestres de Grecia, los científicos han detectado rastros de contaminación por plomo con una antigüedad de 5.200 años, lo que significa que la huella industrial del ser humano en la región comenzó al menos 1.200 años antes de lo que las evidencias previas sugerían.

Este hallazgo no solo resitúa los orígenes de la contaminación industrial en la historia de la humanidad, sino que también proporciona una nueva perspectiva sobre la manera en que las civilizaciones antiguas transformaron el mundo que las rodeaba. La actividad minera y metalúrgica, esencial para la economía y el comercio en la antigüedad, habría tenido un impacto significativo en los ecosistemas, marcando el comienzo de la contaminación humana a gran escala.

El rastro del plomo: una historia oculta en los sedimentos

Para comprender la magnitud del hallazgo, los investigadores analizaron muestras de sedimentos marinos y terrestres procedentes de distintos puntos del Egeo. Estas muestras, extraídas de capas de suelo que han permanecido intactas durante milenios, permiten reconstruir la evolución ambiental de la región a lo largo del tiempo.

Los sedimentos analizados conservan, como páginas de un diario milenario, las primeras huellas de contaminación industrial provocada por el ser humano
Los sedimentos analizados conservan, como páginas de un diario milenario, las primeras huellas de contaminación industrial provocada por el ser humano. Foto: Istock

Los resultados han sido sorprendentes. Se ha identificado una presencia anómala de plomo en los registros más antiguos, lo que indica que su origen es claramente humano y no resultado de procesos naturales. La contaminación detectada en el núcleo de Tenaghi Philippon, en el noreste de Grecia, constituye la prueba más antigua de contaminación industrial en el mundo, superando en más de un milenio la evidencia previa hallada en los Balcanes.

Este plomo no apareció de forma accidental. Se vincula directamente con el desarrollo de la metalurgia en la región, en particular con la extracción y procesamiento de minerales para la obtención de plata y cobre. Estas prácticas no solo fueron clave en la economía de la época, sino que también sentaron las bases para el comercio y la expansión de las civilizaciones del Mediterráneo.

La explosión contaminante bajo el dominio romano

Si bien los niveles de plomo fueron relativamente bajos y localizados en la Antigua Grecia, los registros revelan un cambio drástico hace aproximadamente 2.150 años. Este periodo coincide con la llegada del dominio romano a la región y la intensificación de la minería a gran escala.

El uso del plomo se disparó en la época romana, ya que este metal no solo era fundamental en la producción de monedas de plata, sino también en la fabricación de tuberías, utensilios domésticos y elementos arquitectónicos. Su empleo se expandió rápidamente por todo el Imperio, y con ello también su impacto en el medioambiente.

El estudio ha demostrado que durante esta época se produjo un aumento abrupto de la contaminación por plomo, que se detecta tanto en los sedimentos terrestres como en los marinos. Este es un punto clave, ya que marca el primer registro de contaminación por plomo en un ecosistema marino, un fenómeno que hasta ahora no había sido documentado en esta escala para la Antigüedad.

Un legado que perdura en el tiempo

El plomo es un metal que no se degrada con facilidad. A diferencia de otros contaminantes, sus efectos pueden perdurar durante siglos, acumulándose en el suelo, el agua y los organismos vivos. Aunque en la actualidad los niveles de plomo en el Mediterráneo han disminuido gracias a las regulaciones ambientales, los vestigios de esta contaminación siguen presentes en el registro geológico.

Lo más inquietante de este descubrimiento es que ofrece un paralelismo con la actualidad. La humanidad ha dejado su huella en el planeta durante miles de años, y el caso de la Antigua Grecia es solo un recordatorio de que la industrialización no es un fenómeno reciente. Desde tiempos inmemoriales, la búsqueda de riqueza y el avance tecnológico han estado ligados a la explotación de los recursos naturales, con consecuencias que en muchos casos han sido invisibles hasta ahora.

Este estudio no solo resitúa los orígenes de la contaminación industrial, sino que también abre nuevas preguntas sobre el impacto de las sociedades antiguas en su entorno. Si los griegos y romanos, sin tecnología moderna, ya lograron alterar los ecosistemas a gran escala, ¿qué significa esto para el presente y el futuro?

La historia antigua no solo se escribe en piedra, también se esconde en los rastros invisibles que el ser humano dejó en la naturaleza desde sus primeras civilizaciones
La historia antigua no solo se escribe en piedra, también se esconde en los rastros invisibles que el ser humano dejó en la naturaleza desde sus primeras civilizaciones. Foto: Midjourney

La historia que se esconde bajo nuestros pies

El hallazgo de contaminación por plomo en sedimentos de la Antigua Grecia demuestra que la relación entre el ser humano y el medioambiente es más compleja de lo que se creía. No solo revela el ingenio y desarrollo de las civilizaciones antiguas, sino que también muestra el coste ecológico de su progreso.

Hoy, cuando el mundo enfrenta desafíos ambientales sin precedentes, el pasado puede ofrecer lecciones valiosas. La historia de la Antigua Grecia y Roma no solo es la historia de filósofos, guerras y conquistas, sino también la de una humanidad que, desde sus primeros pasos en la civilización, ha dejado una marca imborrable en el planeta.

El estudio ha sido publicado en Communications Earth & Environment.

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